ESCRIPTURES EN EL LLIMB: “LOS MANUSCRITOS SECRETOS” (1)

Ara toca parlar de (o pensar en) l’escriptura. Al cap i a la fí, aquesta bitàcora és un exemple de fins a quin punt l’assumpte textual i les altres formes d’inspiració i transpiració estètica es troben sistemàticament a la majoria de conxorxes de Gràcia Territori Sonor. Una d’elles, en fase de cocció final en aquests moments, és la publicació annual Marabunta. Al número que apareixerà en breu, un dels elements d’interès són aquelles escriptures que podríem anomenar “infralleus”, volàtils, desproveïdes de presumpció autoral o de necessitat de lectura. Escriptures espectrals. Al redòs d’aquest assumpte, la revista es submergeix breument en un apassionant estudi el·laborat pel senyor Guillermo Coronilla i recuperat per Lucas Quejido, en què es desplega un impressionant exercici d’anàlisi i interpretació d’un reguitzell de documents esguerrats: cartes que no van arribar mai al seu destinatari, notes oblidades… Les conclusions a què s’arriben són senzillament apassionants; prou com per a què considerem oportú reproduir-lo en aquest bloc, seccionat en còmodes entregues. Aquí va la primera.

LOS MANUSCRITOS SECRETOS
DEL Dr. GUILLERMO CORONILLA

“Estudio de demótica no ritual.
Análisis exhaustivo de paradigmas de escritura furtiva interceptados fuera de su circulación habitual”.

En Autoediciones Galimatías no hemos podido reprimir la tentación de publicar estos manuscritos insólitos del no menos enigmático Dr. Guillermo Coronilla, que a lo largo de veinte años se dedicó a recopilar papeles escritos y a analizarlos según sus propias peculiaridades, con la ayuda de lo que parece ser un grupo de amigos o aficionados con los que compartía la pasión por el coleccionismo y la investigación sociológica.
Fallecido el 24 de Abril de 2001, el señor Coronilla era un farmacéutico de la calle Poeta Cabanyes de barrio barcelonés del Poble Sec; soltero y, según hemos podido comprobar, sin familia próxima, a excepción de una prima lejana en su ciudad natal, Burgos, que nada sabe de él desde que tenían los dos alrededor de dieciséis años, edad en la que el señor Coronilla se trasladó a Barcelona para terminar los estudios e ingresar en la facultad de Medicina. La rutinaria vida laboral y una posible falta de estímulos debido a su solitaria existencia (vivía justo encima de la farmacia, así que al principio apenas salía del barrio) le llevaron a iniciar, a principios de los años ochenta, una extravagante labor de búsqueda de papelillos escritos y abandonados en la calle que él recogía, archivaba en fundas de plástico y almacenaba en carpetas. Esta nueva afición despertó en él una devoción tal que empezó, según los vecinos, a pasar largas horas nocturnas deambulando por la ciudad en busca de cualquier cosa que pudiera encontrar en el suelo y que le despertara la curiosidad. A mediados de los años noventa empezó a recibir visitas de hombres de mediana edad y de aspecto igual de taciturno con los que pasaba las tardes de domingo, lo que motivó la sorpresa del vecindario, pues a Guillermo Coronilla se le tenía por un hombre arisco y poco dado a la conversación (siempre que un cliente le pedía consejo se limitaba a decirle que visitara al médico). “Deben jugar a cartas” decían los vecinos, y se olvidaron del asunto.
A la muerte del señor Coronilla, el casero, tras cuatro semanas prudenciales en las que nadie reclamó nada, recogió sus pertenencias y las dejó en la calle al lado de un contenedor. En menos de tres horas, según el testimonio del portero, toda la ropa, los enseres, una bicicleta fija y la colección de enciclopedias habían desaparecido como por arte de magia, gracias a la “codicia de la gente” que un vecino se apresuró a denunciar, no sin antes echarle un ojo a un Larousse de bolsillo. En efecto, no quedó ni rastro de todo aquello que acompañó al señor Coronilla en su paso por esta vida, a excepción de estos manuscritos que aguardaron, al abrigo del desinterés general, al feliz encuentro con un colaborador de nuestra editorial, que diría nuestro amigo con su pomposidad (o floripondia, que añadiría alguno de sus acólitos).
Qué ironía, que un trabajo pionero en el campo del “Estudio de demótica no ritual: textos de escritura furtiva de interés sociológico e interceptados fuera de su circulación habitual” acabara precisamente en el suelo, entre bolsas de basura, y fuera encontrado, eso sí, de manera no ritual, por alguien totalmente ajeno.

PARADIGMA Nº1

Anverso

Reverso

Aquí nos encontramos con un paradigma cuya principal característica es la relación entre anverso y reverso. Llamaremos anverso a la carta que, tal y como se puede deducir de su lectura, está escrita por una chica y dirigida a su abuelo; entendiendo como el reverso la lista de direcciones y teléfonos que nuestros especialistas, tras una breve investigación, han afirmado que pertenecen nada menos que a diferentes establecimientos de relax, bares de alterne y saunas de la ciudad de Barcelona.
Si sopesamos la evidencia de que una carta confidencial de una chica a su abuelo y una lista de lupanares barceloneses comparten un mismo papel, salta a la vista su irremediable incompatibilidad. Lo que nos lleva a suponer:

Variante 1. Anverso y reverso pertenecen a la misma persona.
La chica utilizó este papel como borrador y luego, a falta de un soporte mejor, apuntó la dirección de unos cuantos burdeles para:
Variable 1.1. Establecer una relación lésbica.
Variable 1.2. Pedir trabajo.

Variante 2. Anverso y reverso pertenecen a dos personas distintas.
Variable 2.1. El reverso pertenece al abuelo, el cual recibió este mismo papel de parte de su nieta y, a falta de un soporte mejor, apuntó la dirección de unos cuantos burdeles donde refugiarse de los compromisos familiares en una breve visita a la ciudad condal.
Variable 2.2. El autor del reverso es ajeno al binomio abuelo-nieta.

Una mirada más atenta a ambas caligrafías nos revelará importantes datos para la resolución del problema. En el reverso, la sección superior izquierda, de letra pequeña y apelotonada, parece diferente respecto a la restante, más grande y rápida, si bien queda claro que ambas tienen un gran parecido con la del texto 1. Compárese en este sentido la “p” de la palabra “Ampliación”, la “g” de “Urge”, o la “j” de “Pasaje” con cualquiera del texto del anverso. Son exactas.

Reverso                                    Anverso

Reverso                         Anverso

Lo que nos llevaría a elegir la variante 1 como definitiva. Pero, en el reverso, ¿realmente son tan diferentes las caligrafías? En absoluto. Hay un momento de transición entre las dos secciones caligráficas: el que va de “Sauna 4483350” a “Arisala 74(?)5 Vadel” mediante una flecha.

Si entendemos que ambas líneas pertenecen a la misma persona, no nos costará tanto creer que las dos secciones del reverso también, pues imaginamos que la autora escribe de una manera cuando tiene prisa y de otra cuando no. Detengámonos en los números de ambas líneas; en la línea “Arisala…”, el “4” tiene la misma forma que el de, por ejemplo, los “4549432” o el “2379104” del texto apretado.

Lo mismo ocurre con el “5”, compárese sino con el último del “4537625” que acompaña al “¿T.H.L.?”.

También nos encontramos con coincidencias si comparamos el “2” de “P.Gracia 123 Bali” o el “8” de “Gran Via 578” del texto 2, con los de la sección inferior.

Si la chica es la autora de los dos textos, queda por saber cuál de las dos variables de la variante 1 es la correcta. En el texto 1 leemos que en la actualidad, la chica está “viviendo con dos amigo(a)s del trabajo” (es casi imposible concretar si son amigos o amigas, debido a la deficiente caligrafía); y si son del trabajo, ¿serán entonces compañeras de prostíbulo? El problema nos llevaría a preguntarnos cuál de los dos textos fue escrito primero, lo que es imposible de constatar. No obstante ¿sería probable la variable 1. 2? A juzgar por el desencanto que la anterior relación ha supuesto para la autora, no es una opción descabellada, aunque tal profusión de direcciones es más propia de quien no está seguro de encontrar inmediatamente lo que busca, es decir trabajo, pues en cualquiera de estas casas encontraría a más de una chica dispuesta a ofrecérsele por dinero, y tan pronto como asomara por la puerta.

Como dijera el profesor Ramón Sergas:
“La concomitancia fatal entre un profesado deseo de expansión, expresado con cálidas palabras a alguien tan querido como un abuelo y los recuerdos que a él se adscriben, y la urgente y contundente búsqueda de un modo de supervivencia tan vergonzoso (es decir, de un modo de expiación), se deben en realidad a una misma situación primordial de abandono afectivo y desequilibrio moral común que, de esta forma, actúa en espiral, y siempre desde la más ínfima dimensión, hasta convertirse en una trascendental cadena de sucesos, construida a partir de errores, cada vez peores. Como si dobláramos un papel por una de sus esquinas, y a su vez, las dos esquinas creadas por el primer pliegue. La Lolita se cree dueña de sus actos, sin reparar que éstos la ciñen cada vez más a un marco de dependencia a la lógica legitimadora, al tópico, la autocomplacencia, la repetición y, en definitiva, a todo aquello que ella sugiere en su juego, pero que nunca realizará, o dicho de otro modo, a provocar en otra persona aquello que la naturaleza le ha incapacitado de cumplir. Es, efectivamente y en esencia, una voyeur”

[Continuarà]

Un pensament sobre “ESCRIPTURES EN EL LLIMB: “LOS MANUSCRITOS SECRETOS” (1)

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